Por qué mantengo cerrados los comentarios del blog

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Desde que abrí este blog, los comentarios han estado cerrados. No es una decisión tomada a la ligera ni algo que haya hecho porque piense que los comentarios no tienen utilidad. De hecho, mi experiencia con el blog anterior me demostró precisamente lo contrario.

Un buen comentario puede aportar tanto como el propio artículo. Puede añadir información que desconocías, plantear otro punto de vista, corregir un error o incluso abrir una conversación que termine siendo mucho más interesante que el post original. En un blog sobre Linux y software libre, además, esa colaboración puede resultar especialmente valiosa. El problema aparece cuando esa conversación deja de ser recíproca.

Preguntar es fácil; continuar la conversación, no tanto

Una de las situaciones que más me hizo replantearme los comentarios fue la de las preguntas técnicas. Alguien plantea un problema, intento ayudarle, dedico tiempo a investigar si es necesario y escribo una respuesta explicando una posible solución.

Y ahí termina todo.

No hay un «gracias», pero eso tampoco es lo importante. Lo realmente útil sería saber si la solución funcionó. Un simple «sí, solucionado» o «no, sigo teniendo el problema» puede marcar una diferencia enorme. Porque si alguien llega meses después buscando exactamente el mismo problema, esa información puede ser mucho más valiosa que la propia respuesta inicial.

Sin embargo, muchas veces no sabes qué ocurrió después. La persona hizo su pregunta, obtuvo una respuesta y desapareció.

Mi tiempo también tiene valor

Quizá pueda parecer una cuestión menor, pero no lo es. Mantener un blog requiere tiempo. Escribir un artículo requiere tiempo. Documentarse, probar cosas, solucionar problemas y responder preguntas también. Y el tiempo es, probablemente, lo único que realmente tenemos y que no podemos recuperar.

Cuando respondo a una pregunta técnica no estoy simplemente escribiendo unas líneas. Estoy dedicando parte de mi tiempo a otra persona. Si además esa respuesta puede servir para que alguien más resuelva el mismo problema en el futuro, estupendo. Ese es precisamente uno de los motivos por los que merece la pena compartir conocimiento. Pero para que ese conocimiento siga siendo útil hace falta algo tan sencillo como cerrar el círculo.

¿Funcionó la solución?

Esta es, para mí, la pregunta fundamental.

Si alguien pregunta cómo solucionar un problema y recibe una posible solución, saber si funcionó convierte esa conversación en información mucho más útil para todos. Permite confirmar que el procedimiento es válido, descubrir que no lo es o encontrar una alternativa. En otras palabras, no se trata únicamente de ayudar a quien pregunta. Se trata de mejorar el conocimiento colectivo.

Y eso es algo especialmente importante en el mundo Linux. Buena parte de lo que aprendemos lo hacemos gracias a otras personas que, en algún momento, tuvieron el mismo problema que nosotros y dejaron constancia de cómo lo solucionaron. Por eso me parece una pena que una conversación termine justo cuando se obtiene la respuesta.

No es una cuestión de ego

No necesito que nadie me dé las gracias cada vez que respondo a una pregunta. Tampoco espero que cada comentario se convierta en una conversación interminable. Lo que espero es un mínimo de reciprocidad. Si alguien considera que mi tiempo merece la pena cuando necesita ayuda, me parece razonable que ese mismo tiempo sea tenido en cuenta cuando le pido algo tan sencillo como confirmar si la solución propuesta funcionó.

No quiero convertir el blog en un servicio de soporte técnico ni tener la sensación de que cada comentario abre una obligación de seguimiento. Ya bastante esfuerzo supone mantener los artículos y probar las cosas de las que escribo.

Por eso prefiero los comentarios cerrados

Así que, por el momento, los comentarios seguirán cerrados. No porque no valore las aportaciones de los demás. Al contrario. Precisamente porque sé lo que pueden aportar, prefiero que esa conversación se produzca cuando realmente tenga sentido y exista una voluntad de participar en ella. Prefiero invertir mi tiempo en escribir, investigar y compartir aquello que pueda resultar útil a la comunidad antes que dedicarlo a conversaciones que, en demasiadas ocasiones, terminan siendo unidireccionales.

Quizá algún día cambie de opinión. Nunca se puede decir que algo vaya a ser así para siempre. Pero a día de hoy tengo bastante claro que mi tiempo y mi atención tienen un valor, y quiero decidir dónde merece la pena invertirlos.

Compartir conocimiento sigue siendo la idea

Cerrar los comentarios no significa cerrar la puerta a la comunidad. El objetivo de este blog sigue siendo exactamente el mismo: compartir lo que voy aprendiendo, documentar soluciones, dejar información que pueda ser útil a otras personas y contribuir, aunque sea modestamente, a esa enorme cantidad de conocimiento que hace que Linux sea lo que es. Y si uno de esos artículos ayuda a alguien dentro de seis meses, un año o cinco años, habrá merecido la pena.

Lo que no tengo tan claro es que tenga sentido mantener abierto un canal de comentarios si la conversación acaba siempre en el mismo sitio: una pregunta, una respuesta y ninguna noticia más. Mi tiempo es limitado, el vuestro también, y precisamente por eso creo que merece la pena utilizarlo bien.

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