Fortaleza de una contraseña

¿Y si una frase larga fuera más segura que una combinación de símbolos?

Durante mucho tiempo nos han repetido que una contraseña segura debe combinar mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales. Así, una contraseña como T7$xP9!q parece mucho más segura que una frase formada por varias palabras.

Pero ¿realmente es así?

La respuesta puede sorprendernos: una frase larga, aparentemente absurda y fácil de recordar puede ser muchísimo más segura que una contraseña corta llena de símbolos.

¿Cómo intenta descubrir una contraseña un atacante?

Un ordenador no necesita adivinar una contraseña como lo haría una persona. Puede probar automáticamente millones de combinaciones hasta encontrar la correcta.

Esto se conoce como ataque de fuerza bruta.

La cuestión fundamental no es si una contraseña parece complicada, sino cuántas posibilidades tendría que probar un atacante antes de encontrarla.

Y aquí es donde la longitud cobra una importancia extraordinaria.

La longitud importa más de lo que pensamos

Imaginemos dos contraseñas:

  • T7$xP9!q: ocho caracteres con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
  • elefanteventanatornillolunabicicleta: una secuencia larga de palabras.

La primera parece más sofisticada, pero solo tiene ocho posiciones.

La segunda es mucho más larga y, si sus palabras se han seleccionado aleatoriamente, puede ofrecer una resistencia extraordinaria frente a los ataques.

Cada carácter adicional multiplica las combinaciones posibles. Y cuando hablamos de varias palabras elegidas al azar, el número de posibilidades crece enormemente.

El secreto está en que la frase no tenga sentido

Aquí está el verdadero truco: no debemos utilizar frases conocidas, refranes, citas o expresiones habituales.

Por ejemplo:

megustalapizza

Aunque tiene bastantes caracteres, es una combinación bastante previsible.

En cambio, podemos utilizar una secuencia como:

Elefante-Ventana-Tornillo-Luna-Bicicleta

Imagina un elefante mirando por una ventana mientras sostiene un tornillo, contempla la luna y monta en bicicleta.

Es absurdo, sí. Pero precisamente esa imagen mental puede ayudarnos a recordarla.

Eso sí, para que sea realmente segura, las palabras deben seleccionarse aleatoriamente, no escogerse por asociación o por formar una historia que resulte fácil de predecir.

¿Por qué funciona tan bien?

Porque estamos aprovechando dos ventajas:

  1. Longitud: cuantas más posiciones y posibilidades independientes existan, mayor será el espacio de búsqueda.
  2. Aleatoriedad: si las palabras se seleccionan al azar, un atacante no puede anticipar fácilmente cuáles hemos utilizado.

No se trata de inventar una frase ingeniosa, sino de combinar palabras imprevisibles.

Algunos consejos para crear una buena contraseña

  • Utiliza entre seis y ocho palabras seleccionadas aleatoriamente.
  • Evita nombres propios, fechas de nacimiento y datos personales.
  • No utilices refranes, canciones o frases conocidas.
  • No reutilices la misma contraseña en diferentes servicios.
  • Utiliza un gestor de contraseñas cuando no necesites memorizarla.
  • Activa la autenticación multifactor siempre que sea posible.

La conclusión: menos complicaciones y más longitud

Quizá debamos cambiar nuestra manera de entender las contraseñas.

Una combinación de ocho caracteres con símbolos puede parecer muy compleja, pero una secuencia de siete u ocho palabras aleatorias puede ser mucho más resistente y, además, mucho más fácil de memorizar.


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