Como migrar de Windows a Linux sin sorpresas

Migrar de Windows a Linux puede ser un proceso desafiante que requiere planificación y preparación. Lo primero y más importante es comprender que se trata de sistemas operativos diferentes, y la experiencia de usuario será distinta en muchos aspectos. Por lo tanto, si dependes exclusivamente de aplicaciones nativas de Windows, tal vez sea mejor reconsiderar la migración y dedicar tu tiempo a otra cosa.

Cada sistema tiene su propio ecosistema de aplicaciones, lo que implica un periodo de aprendizaje al migrar. Este proceso puede ser un obstáculo significativo, especialmente para profesionales cuyo flujo de trabajo podría verse afectado. Es crucial evaluar estas cuestiones con detenimiento para evitar errores y pérdidas de tiempo innecesarias.

Si, a pesar de ello, decides seguir adelante, mi primera recomendación es configurar un sistema de arranque dual (dual boot). Durante el particionado manual, crea una partición independiente para boot/efi separada de la de Windows. Esto te ayudará a evitar conflictos y asegurará un correcto funcionamiento de ambos sistemas. Si no sabes cómo particionar, es imprescindible aprender; no hacerlo puede derivar en errores que se manifestarán tarde o temprano.

El siguiente paso es elegir una distribución de Linux. La variedad disponible puede resultar abrumadora, pero mi consejo es comenzar con una distribución amigable para principiantes. Esta elección te permitirá adquirir conocimientos básicos que serán útiles si decides migrar a una distribución más avanzada en el futuro.

Para empezar, recomiendo Ubuntu o Linux Mint, ya que son accesibles, bien documentadas y cuentan con una amplia comunidad de soporte. Aunque hay otras opciones, no vamos a caer en el error de hacerlo más difícil. Ten paciencia, la adaptación no solo implica aprender el sistema operativo, sino también familiarizarte con sus aplicaciones. Dedica tiempo a leer la documentación oficial y las wikis de la distribución elegida, esto reducirá errores y facilitará tu transición.

En última instancia, entender lo que estás utilizando y cómo aprovecharlo es fundamental. Espero que esta guía te sirva como un punto de partida para explorar lo que considero el mejor sistema operativo del mundo. Linux puede ser lo que tú quieras que sea, su flexibilidad y posibilidades son inigualables, nadie da más. ¡Buena suerte en tu viaje hacia un nuevo ecosistema digital!

Esto es todo compañeros, espero que les sea útil. Y no se olviden de apoyarnos con un «Me gusta» y con «Tu voto» para calificar el contenido. 


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