La gota que rebosó el vaso

A veces basta una gota para que el vaso rebose. Quienes me seguís posiblemente sepáis que abandoné Manjaro como mi distro principal en favor de CachyOS. Aun así, en mi viejo portátil sigo conservando Manjaro Unstable.

Manjaro no atraviesa su mejor momento. Algunos desarrolladores, descontentos con el rumbo que ha tomado el proyecto —una distro que poco a poco va perdiendo usuarios—, se han dirigido al creador y dueño de la empresa que gestiona la distribución para expresar su preocupación.

Su respuesta ha sido, para muchos, la gota que ha colmado el vaso. En lugar de tender puentes, se ha dirigido a ellos amenazando con tomar medidas legales si considera que sus acciones perjudican a la empresa. Una reacción difícil de entender, sobre todo cuando conoce de primera mano la situación del proyecto. Según parece, tampoco estaría destinando parte de los beneficios de la empresa al desarrollo y mantenimiento de la distro. Conociendo las dificultades actuales, actuar así resulta, como mínimo, irresponsable. Da la impresión de que no es consciente de que, si la distro sigue perdiendo fuerza y el desarrollo carece de medios para continuar, su propia empresa terminará viéndose afectada.

No ha sido una decisión fácil dejar Manjaro como mi distro principal. Sin embargo, la experiencia me dice que, a la larga, conviene apostar por proyectos serios y con una base comunitaria sólida. Las empresas, lógicamente, buscan beneficios económicos y eso me parece legítimo siempre que no entre en conflicto con el desarrollo del proyecto. Pero en este caso, da la sensación de que sí ocurre.

Por todo ello, y como amante del ecosistema de Arch Linux, finalmente he optado por una distro europea como CachyOS. No ha sido una decisión sin dolor, pero a veces no queda otra que elegir.


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